Viajando a través del tunel

 Se trata de un viaje a través de un túnel en el que al final de el se puede observar una luz . Consiste en un recorrido en el que la pausa no está permitida, en el que vamos a tener que luchar contra nosotros mismos para poder atravesarlo y poder decir, lo hemos conseguido.

De repente tu boca no articula lo que quieres decir, tus brazos no responden a las señales que les mandas, tu visión empieza a nublarse, intentas andar y caes al suelo. Comienzas a estar muy cansado, tienes ganas de dormir pero tienes que evitar caer en un sueño. Necesitas pedir ayuda pero no consigues articular palabra, no consigues mantener el equilibrio y los mareos aumentan. ¿Qué me está ocurriendo?, esta sería la típica pregunta que todos nos haríamos en un momento como este. La suerte de Jesús fue tener a su mujer al lado, ya que fue ésta la que se dio cuenta de que algo no iba bien. Jesús intentaba hablar pero era indescifrable lo que salía por su boca, el lado derecho se le paralizó y calló de la cama al suelo al intentar moverse. Su mujer asustada llamó a urgencias pidiendo una ambulancia sin saber exactamente por lo que estaba pasando su esposo.

Bienvenido al ictus, si, así es, el ictus no avisa

Puedes estar viendo la televisión en el sofá de tu casa, en una recogida de premios o disfrutando de un viaje en familia cuando el ictus decide saludarte y cuando lo hace ya no hay vuelta atrás. A partir de ese momento tu vida hace un giro de 360 grados, todo lo que habías echo hasta ese momento se convierte en una etapa de tu vida con punto y aparte porque la que comienza desde ese instante va a estar llena de esfuerzo, sufrimiento y muchos malos días pero en cada uno de esos días no debemos perder la esperanza, debemos seguir luchando porque se puede salir.

El ictus no avisa o bueno podríamos decir que sí, pero cuando lo hace es porque ya lo estás sufriendo. Para una mayor rapidez a la hora de actuar sería importante saber cuáles son los principales síntomas que se ocasionan cuando el ictus se está produciendo. En primer lugar debemos saber que es un ictus, “Podríamos denominarlo como un trastorno brusco de la circulación sanguínea del cerebro. Se produce cuando una arteria que se dirige al cerebro se rompe o se obstruye por lo que la sangre que enviaba a las células cerebrales no llega y por lo tanto ese tejido muere al no alcanzar el oxígeno necesario.”, Miguel Lierta nos define lo que es un ictus.

Existen diferentes tipos de ictus que depende de la causa que los ha provocado, pero nos centraremos en los ictus isquémicos ya que son los más frecuentes. Podríamos decir que el 85% de los ictus que se producen son del tipo isquémico, es decir, aquellos en los que se ha producido un infarto cerebral; cuando se produce un infarto cerebral nos encontramos ante una situación irreversible ya que la causa de éste es la muerte de células cerebrales las cuales son afectadas por el insuficiente aporte de oxígeno y nutrientes transportados por la sangre.

Una nueva etapa comienza

“Abro los ojos, miro alrededor, mi visión sigue siendo nublada, intento hablar pero es inútil. Una enfermera al darse cuenta de que he abierto los ojos se acerca y me pregunta que tal me encuentro, con mucho esfuerzo consigo pronunciar un bien. Me explica lo que he sufrido pero me cuesta entender todas aquellas palabras, ella descifra mi cara y me recomienda que duerma. Ojala hubiera sido un sueño eterno, uno en el que no me hubiera despertado porque despertarme tal y como me desperté me hundió en lo más profundo del pozo. Tras varios meses ingresado en el hospital me dieron el alta y volví a casa”, me cuenta Jesús con los ojos cristalinos mientras recuerda esos momentos amargos. Podríamos decir que el habla la ha recuperado en un 75% teniendo en cuenta que apenas podía articular palabras según me ha informado su mujer y actualmente se puede mantener una conversación con él. Una vez en casa empezaba la siguiente etapa.

“La vida hay que beberla hasta la última gota”, Isabel Palomeque

Antes de todo dejar claro que no significa que porque practiquemos alguna de las siguientes acciones vamos a sufrir un ictus pero es cierto que el riesgo de padecer uno aumenta considerablemente. De hecho uno de cada seis españoles sufrirá un ictus a lo largo de su vida y a pesar de la importancia que tiene tener una conciencia sobre esto, muchas son las personas las que desconocen en qué consiste un ictus y cuáles son las causas que lo provocan.

Algunas de las causas que hay que tener en cuenta es que a partir de los 60 años la probabilidad de sufrir un ictus aumenta, lo que no quiere decir que una persona joven no pueda sufrir uno. Podríamos hablar de que se encuentra en un 50/50 el riesgo entre hombres y mujeres, aunque respecto a la mortalidad que puede producir un derrame cerebral las mujeres tienen un mayor porcentaje de sufrirlo frente a los hombres. La herencia familiar puede afectarnos en un porcentaje limitado ya que si cambiamos nuestros hábitos de vida el riesgo de padecer un ictus disminuye considerablemente. Fumar, beber, el consumo de drogas o tener una enfermedad del corazón son otras de las causas que pueden favorecer a su aparición. Aunque la causa principal y la que la mayoría de las personas desconocemos o no le damos la importancia que demanda reside en el desconocimiento de la hipertensión arterial. ¿A que no sabes cuál es tu tensión arterial?, me Pregunta Miguel Lierta. Sinceramente es algo a lo que no le damos importancia cuando debería ser todo lo contrario. De hecho podríamos hablar de que un 70% de los ictus que se producen son como consecuencia de una presión sanguínea elevada.

“Ocho de cada diez personas sufre un ictus diario en Aragón y de estas fallece el 30%”, me cuenta Miguel Lierta, secretario de AIDA.

“También es cierto que el riesgo a la mortalidad se ha visto reducido en un 50% gracias a que las personas empiezan a estar más pendientes de su tensión arterial y a tener más conciencia de llevar unos hábitos de vida saludables”, nos explica el secretario de AIDA. El doctor Jaime Gállego cuenta que “cada 14 minutos muere una persona por ictus en España y que estaríamos hablando de 120.000 muertes anuales por esta enfermedad”.

Saber algunas nociones básica acerca de los síntomas que padece una persona cuando está sufriendo un ictus puede ser de gran ayuda tanto por si nos ocurre a nosotros en algún momento de nuestra vida como si lo sufre alguna persona cercana. Los síntomas más comunes son el adormecimiento de la cara y de un lado del cuerpo. La dificultad del habla, la pérdida de coordinación y la nublada visión son otros de los síntomas habituales que suelen aparecer de inmediato cuando se ha producido un accidente cerebrovascular.

Respecto a la atención que recibe este tipo de enfermedad podríamos hablar de que el balance es muy positivo. Las unidades del ictus, es decir, las áreas en las que los pacientes reciben los cuidados especiales durante las primeras 24 horas (que de hecho son las más importantes), han permitido que la atención del ictus mejore, gracias a estas unidades la mortalidad ha disminuido, expone María Bestué, Coordinadora de Atención al ictus en Aragón.

 

Momento de superación

Tras la vuelta a casa nos pusimos a buscar una asociación en el que pudiera llevar a cabo mi rehabilitación. En AIDA nos ofrecían desde tratamientos para conseguir una buena recuperación con la ayuda del equipo de fisioterapeutas, logopedas, neurólogos como a través de charlas de formación para los familiares y diferentes excursiones para mantener una convivencia con las personas que han sufrido la misma enfermedad y se encuentran en una situación similar a la nuestra, me cuenta Bienve, la mujer de Jesús.

En la Asociación Ictus De Aragón, AIDA, nos ofrecían todo aquello que necesitábamos, me cuenta Bienve, esposa del paciente.

“Al cabo de varios meses ya podía comer por mí mismo, asearme y vestirme, aunque sigue habiendo cosas como afeitarme o ponerme una corbata en las que sigo necesitando ayuda”, me explica Jesús orgulloso. Actualmente se le ha juntado un problema que ya tenía en la columna con el ictus que le dio hace 5 años el cual le dejó la dificultad de andar por lo que a día de hoy le llevan en silla de ruedas. “Esto es algo que no llego a aceptar y me deprime saber que ya no podré volver a andar como antes, que los únicos paseos que voy a dar son por el pasillo de mi casa”, me cuenta apenado.

 

El impacto que produce es mayor de lo que pensamos

La edad media en la que más accidentes cerebrovasculares se producen se encuentra en los 60 años; podríamos estar hablando de que el 75% de los ictus que se originan son a partir de esa edad. No obstante “son cada vez más los jóvenes que llevando unas conductas de vida poco saludables sufren de esta enfermedad a una temprana edad”, explica el secretario de AIDA. Estaríamos hablando de que un 15% o un 20% de las personas menores de 45 años se ven afectadas por un ictus.

La mortalidad disminuyó en el año 2013 en un 29,5%

Miguel Lierta nos cuenta, “Aragón se encontraba por encima de la media del resto de España en cuanto a casos de mortalidad por Ictus”. “En el año 2013 disminuyó en un 29,5% la mortalidad pero la mayor tragedia que deja esta enfermedad es la discapacidad que nos deja”, explica la Coordinadora de Atención al Ictus en Aragón.

El accidente cerebrovascular afecta a 130.000 personas de las cuales 80.000 fallecen o en su defecto tienen que convivir durante el resto de su vida con alguna discapacidad, que según a que edad se le presente puede cambiar su vida y la de los que lo rodean. Tras sufrir un ictus son 300.000 personas las que presentan alguna limitación en relación con su capacidad funcional. Y adentrándonos en el mundo económico, tema que a todo ciudadano interesa, un ictus supone entre un 7% y un 10% del gasto sanitario. Siguiendo estos barómetros se puede predecir que en las próximas décadas el ictus se verá acentuado y se prevé que en el año 2050 España se convertirá en una de las poblaciones más envejecidas.